domingo, 20 de abril de 2014

Conclusión

Así se acaba esta crónica. Siendo exclusivamente la historia de un rapaz, tiene que terminar aquí; no podría ir mucho más lejos sin trocarse en la historia de un hombre. El que escribe una novela de personas mayores ya sabe exactamente dónde hay que rematarla: en una boda; pero cuando escribe de chiquillos tiene que pararse donde mejor pueda.

Muchos de los personajes que actúan en este libro viven todavía, prósperos y dichosos. Quizá valga la pena de reanudar algún día la historia de los más jóvenes y ver en qué clase de hombres y mujeres llegaron a convertirse; será por tanto, lo más prudente no revelar por ahora nada de esa parte de sus vidas.

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